lunes, 15 de febrero de 2010

Medio Pan y un Libro

Hace unas semanas se me ocurrió regalarle algo a una amiga, por su cumpleaños, siempre me ha encantado dar regalos, me parece genial. Siempre trato que sean únicos, es para mí lo genial de dar regalos, tienen que ser únicos, siempre los particularizo (espero no estar loco por esto), en esta ocasión se me ocurrió regalar un libro, transcrito y empastado por mí y con anotaciones y variaciones de extractos de libros y de algunos escritos que me gustan. Tengo en mente 3, “Alocución al Pueblo de Fuente Vaqueros, García Lorca” “Unas guías que tengo sobre La Libertad, de García Pelayo”, La introducción de un Libro de Alberto Binder” quisiera incluir también a uno de Mao (De donde provienen las ideas Correctas), pero hay y si voy a parecer un loco psicópata. Porque se que a mi amiga le gusta leer le doy este regalo, sino ni loco jaja, aunque a mí me hubiera gustado que me dieran un regalo así.
Escribo acá un pedazo del primero: “… No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pedría medio pan y un libro. Y yo ataco!!! Desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está!!! que todos los hombre coman, pero que todos los hombre sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio del Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede!, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, SUFRE una terrible agonía porque son libros, LIBROS, muchos libros!!! Los que necesita, ¿y dónde están esos libros? …. Pues están en la casa de una maquiavélica, en algún lugar de México… así que les pido que hagan todos una recolecta y vallamos a su casa a buscar libros.
¡Libros!, ¡libros! He aquí una palabra mágica que equilave a decir: “amor, amor”, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escrito ruso, Fiódor Dostoyevski, padre de la Revolución Rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita, pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: “ENVIADME LIBROS, LIBROS, MUCHOS LIBROS PARA QUE MI ALMA NO MUERA!”. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua, pedía libros, es decir horizontes, es decir escaleras para subir a la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida…”

Gracias por hacerme hacer algo que tanto me gusta maquiavélica.

2 comentarios:

  1. ahhh yo tambien quiero un libro tuyo¡¡¡¡ exijo q me lo enviees ehhh
    besos guapo no deje de escribir y lo mejor de leermeeee

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  2. exijo post¡¡¡¡ bueno ok no sigue leyendo mi blog jaja

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